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sábado, 17 de septiembre de 2011

#Cuba: Un día en la escuela al campo.


Una imagen de mis pesadillas habituales


Hoy tuiteando me he topado con una de esas trasnochadas internacionales que van a Cuba realizar un campamento de trabajo recogiendo habichuelas o algún otro producto durante unos días para regresar al capitalismo y creerse los mas comunistas del planeta por la acción tan “importante” que realizaron, autocomplacencia de “tontos útiles” elevada a la máxima potencia.

Me recordó que durante mi etapa estudiantil una de las maneras que tenia la “Revolución” para cobrarme los estudios (aparte de robarme la libertad y los derechos) era mandarme un mes al año en condiciones de esclavitud a trabajar en la recogida del tabaco pinareño, el mismo que se fuma el temido terrateniente capitalista en cualquier confín del mundo.

A las 6 de la mañana empiezan los profesores a dar golpes en las tablas de los barracones, para quienes se les pegan las sabanas ponen un altavoz con música estridente y si eso no es suficiente la jefa de estudio se encarga de quitarte las sabanas de encima.

Un desayuno basado en “cerelal” una especia de crema sustituta de la leche que no hay quien se la meta y un cacho de pan con la dureza de una piedra, luego de esto y con nuestras botas de agua (si las conseguiste), unas ropas lo mas impermeables posibles te metías en un campo de tabaco totalmente inundado de rocío, la humedad era tal que calaba los huesos.

Y así mientras salía el sol doblábamos la espalda apenas siendo adolecentes, el guajiro se burlaba de nuestro acento y nosotros de el de el, incluso hacíamos bromas sobre su desconocimiento de la tecnología en La Habana, poco a poco notábamos que el cerelal y el pan de hace unas horas no es suficiente y empieza el hambre, si, hambre en la Cuba revolucionaria.

Llega la hora del almuerzo y es el turno de los 3 mosqueteros, arroz, chícharo y huevo…algunas veces uno de los mosqueteros lograba escapar, solía ser el huevo.

Una hora de siesta y de nuevo a arrancar hojas de tabaco, hasta las 5 de la tarde, ciertamente el horario pasado meridiano era mas llevadero, como todo en Cuba nuestra productividad bajaba a niveles nulos mientras perdíamos el tiempo entre bromas y juegos, no muy diferente de cualquier empresa cubana, a nosotros no nos pagaban nada pero al trabajador cubano tampoco es que le paguen mucho mas.

Y llega la noche. ¿Que hacemos? La mayor parte del tiempo no había luz y como los guajiros tocaba acostarse temprano o entretenernos en otras cosas tales como el descubrimiento de la sexualidad a edades muy tempranas…a muchos les gustaba la escuela al campo, obviamente no sabían lo que había fuera de las fronteras cubanas.
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