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viernes, 10 de septiembre de 2010

El síndrome de Estocolmo Cubano (Secuestro de Estado)


¿Para que vamos a negarlo? Años y años mandando dinero a nuestros familiares, viajando y gastándonos grandes sumas en pasarlo bien en compañía de los nuestros, obviando todo tipo de manifestación publica en las cuales nuestras caras sean retratadas por los objetivos de consulados y embajadas a lo largo del mundo, cierta tibieza a la hora de condenar a la dictadura y sus crímenes y en los casos más extremos reconocimiento de las supuestas conquistas que han supuesto que saliéramos de cuba con una carrera y relativamente sanos.

El cubano (en general) sufre el síndrome de Estocolmo, o lo que es lo mismo, una relación de complicidad con quien le ha secuestrado.

Pienso en una niña (el pueblo cubano), en un sótano (Cuba) y en una puerta (Permiso de salida) que solo es abierta de vez en cuando por el secuestrador (La dictadura).

El secuestrador le da comida a la niña secuestrada, al igual que la libreta de racionamiento, pero no llega a las necesidades básicas de la niña y como el pueblo, sufre. Como todo secuestrador se presenta como el máximo benefactor, la dictadura no concibe que el cubano no consiga nada por si mismo si antes el sistema no se lo ha proporcionado primero o autorizado.

Educación o adoctrinamiento, salud sin medicinas, comida poca y mala, todo esto esta en el sótano de la niña, y esta empieza a pensar que sin su secuestrador no seria capaz de vivir, de salir adelante, sin embargo el cubano ve que el sótano es una cárcel e intenta salir, se podría decir que ese es el sueño de casi todos dentro de la isla,

Una vez que el secuestrador (la dictadura) te deja salir del sótano (Cuba) no acaba la historia, resulta que la niña tenia hermanas junto con ella, primas, madres, padres, novias, novios, amigos y conocidos, quiere verlos de nuevo…así que no le queda otra opción que volver a ver al secuestrador para que le deje entrar de vez en cuando (normalmente suele estar en consulados y embajadas alrededor del mundo) y este decidirá si entras o no a ver a tu familia previo pago.

Al final de toda esta historia queda un relación rara entre el secuestrador y secuestrado, en la que se odian pero a la vez se necesitan, la dictadura necesita las divisas del cubano exiliado y este necesita ver a su familia y hacerles pasar su secuestro lo mas llevadero posible.

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