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miércoles, 6 de enero de 2010

Cómplices.


Creo que a estas alturas de medio siglo de opresión muy pocos aun se creen que los hermanisimos Castro viven como el resto del pueblo cubano, en chozas o casas a punto de derrumbarse, que tienen que trasladarse en camellos o en los “nuevos” y ya desvencijados metrobuses chinos, o si los embajadores Cubanos en España asisten a las reuniones en Ladas rusos, si partimos de esa realidad solo se puede sacar una conclusión, los hermanos Castro han robado durante 50 años, grandes y grandes cantidades de dinero al pueblo, pero no han podido hacerlo solos, han necesitado ayuda, han necesitado COMPLICES.

Por los años 93 y 94 con apenas 13 años fui testigo de la nueva economía que querían implantar los hermanitos a raíz del derrumbe de la madre roja, vi, como los hoteles empezaron a llenarse de personajes con mucha altanería, con aires de superioridad, muy mandones, y usaban la Z en exceso, llegaron los “Gallegos” (como llamamos al Español ya sea Andaluz o Catalán), abrió fuego en aquella época la cadena hotelera Guitars Hotels.

Comenzaron así las reducciones de personal, donde habían cuatro personas solo dejaban a una, donde se hacia un producto se presionaba para que hicieran el triple de productos, donde había falta de productividad solo quedaba un espacio vacío.

Todo esto no es de extrañar si de una economía libre y de mercado se trata, es la ley del capitalismo y funciona, no se puede tener a más trabajadores de los necesarios y la altanería de los jefes es el pan de cada día pues ellos a su vez también tienen quien les exige y les manda.

¿Cuál es el problema? ¿Dónde esta la complicidad?

Las cadenas hoteleras españolas y otras empresas extranjeras inversoras en Cuba, pagan un salario en dólares muy por debajo de lo que le pagan a sus empleados en sus países de orígenes, por poner un ejemplo un camarero de restaurante de la cadena Melia Hoteles en España gana alrededor de unos 1200 euros al mes, sin incluir propina, en Cuba un camarero haciendo el mismo trabajo le cuesta a Melia en sus hoteles Cubanos alrededor de unos 300 dólares al mes, y quizás un suplemento trimestral o semestral de unos cuantos dólares o una “javita”(bolsa) de productos de limpieza y cosmética.

¿Cuál es el problema? ¿Dónde esta la complicidad? No debería haberla si el mercado Cubano y el Español nivelan sus salarios al coste de vida determinado en cada país.

Aquí comienza el robo de estado y empresarial, complicidad de Melia, Tryp, el resto de compañías y por extensión sus propios gobiernos democráticos. Dichas cadenas extranjeras pagan los sueldos de los empleados Cubanos en dólares si, pero no los pagan directamente al trabajador, ese dinero pasa primero por las manos del régimen de los Castro, este le aplica una tasa de cambio (robo) de 1x1 y le paga al trabajador en pesos Cubanos, no en Moneda Convertible.

Es decir, la cadena hotelera paga 300 dólares por el camarero a Fidel y Raúl, y estos luego le dan al trabajador unos 12 euros, 288 dólares trabajados con el sudor del cubano van a parar a bolsillos ajenos, a bolsillos ladrones que reciben ayuda de unos cómplices extranjeros disfrazados de empresarios.

El negocio redondo, no es de extrañar entonces el interés con que algunos gobiernos pretenden suavizar las politicas comunes en relación al régimen Cubano, tome nota señor ministro Moratinos cuando se beba un mojito en la terraza del Hotel Nacional mientras se ríe placidamente junto a su homologo Cubano de turno, usted y su gobierno esta cometiendo un delito de complicidad en robo a nivel de Estado.



Cómplice. (Del lat. complex, -ĭcis). adj. Que manifiesta o siente solidaridad o camaradería. Un gesto cómplice. 2. com. Der. Participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o más personas. 3. Der. Persona que, sin ser autora de un delito o una falta, coopera a su ejecución con actos anteriores o simultáneos.

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